Martes, 6 de Abril del 2021

¿Cada cuánto debemos calibrar nuestros instrumentos?

Sin duda, la pregunta que más recibo como consultor (con diversos matices) es: ¿cada cuánto debo calibrar mis instrumentos? A lo que siempre respondo con un simple y amplio 'depende'. La realidad es que no existe una respuesta única, ni una receta que aplique de manera general. Son varios los factores que hay que tener en cuenta para definir los plazos adecuados. Para casos más sencillos, que son la mayor parte de los casos, basta con un poco de sentido común y conocimiento del uso del equipo. Veamos cuáles son los aspectos más importantes a considerar:

  • La criticidad del uso: si el instrumento se utiliza para medir y/o controlar algún proceso sensible o crítico se debe poseer mayor control sobre él. Se lo debe calibrar con mayor asiduidad para evitar la detección tardía de desvíos o derivas.
  • La frecuencia de uso: no es lo mismo un instrumento que se utiliza varias veces al día que uno que sólo se ocupa una vez al mes para alguna medición o ensayo puntual. Así se trate del mismo equipo, su vida útil será diferente si se usa con frecuencia o no.
  • Las recomendaciones del fabricante: muchos fabricantes de instrumentos suelen recomendar períodos de recalibración. Nadie como el fabricante conoce el instrumento y puede predecir su comportamiento en el tiempo, basándose en estadística confiable. Suele ser un buen dato para establecer la frecuencia por primera vez.
  • Si se observa un comportamiento llamativo en cuanto a la deriva del mismo: si entre calibración y calibración (durante un tiempo prudente) se observan variaciones mínimas o despreciables, se pueden aumentar los plazos (reducir la frecuencia). Por otro lado, si se detecta una variación mayor a lo esperado se debe reducir la frecuencia.
  • Metrología Legal: En muchos casos puede existir una exigencia externa de tipo legal, impuesta por algún organismo especialmente cuando los instrumentos son utilizados para realizar mediciones en transacciones comerciales (por ejemplo, expendio de combustibles, peso de productos alimenticios para su comercialización) o en parámetros ambientales y de seguridad (emisiones gaseosas, ruido, calidad del agua) en los que el estado deba intervenir. En este caso, esta exigencia suplanta a las anteriores. Generalmente las reglamentaciones establecen un mínimo. Eso no impide que calibremos por debajo de ese mínimo, por alguna cuestión adicional que consideremos.

Para casos más complejos, existen técnicas estadísticas para estimar plazos óptimos. Hay disponibles varios documentos que tratan en profundidad este tema. Por mencionar solo los más destacados, tenemos:

  • Guía ILAC-G24 / OIML D 10, el documento más aceptado, en donde se plantean cinco métodos: de escalera, gráfica de control, de tiempo de uso, de caja negra y de aproximación estadística.
  • Guía de Buenas Prácticas GMP 11 del NIST (National Institute of Standards and Technology, organismo nacional de metrología de Estados Unidos)
  • Guía de Buenas Prácticas RP-1 de la National Conference of Standards Laboratories (actual NCSL International).

Esta claro que el objetivo de este análisis es reducir el impacto que posee calibrar nuestros instrumentos con mucha frecuencia innecesariamente, en cuanto a costos y a los tiempos que los tendremos fuera de uso. Podríamos calibrarlos con mucha frecuencia, quizás más de lo necesario, para cubrirnos en aspectos metrológicos. Pero estaríamos desperdiciando recursos.

Si quieres establecer los períodos adecuados para la calibración de tus instrumentos, no dejes de consultarnos a info@grupokai.com . Podemos ayudarte a definir los plazos individuales para cada instrumento, y a diseñar un Programa Anual de Calibraciones acorde a tu necesidad, bajo exigencias de normas internacionales como ISO/IEC 17025:2017, ISO 9001:2015, ISO 14001:2015, ISO 45001:2018 o ISO 22000:2018, entre otras.