Publicado en Calidad
Por Raúl Sejzer
Domingo, 24 de Octubre del 2021

5 razones para elegir laboratorios acreditados


A la hora de calibrar nuestros instrumentos o ensayar nuestras muestras debemos recurrir generalmente a un laboratorio externo. Pero ¿sabemos seleccionarlo? Dependiendo de la zona geográfica en la que nos encontremos, podemos tener una gran oferta de laboratorios que se ofrecen a prestarnos sus servicios. No todos están a la altura de brindar un servicio acorde a nuestra necesidad. En este artículo veremos 5 razones por las cuales deberíamos escoger un laboratorio acreditado frente a uno que no lo está:


1 – Reconocimiento

Uno de los principales motivos por el que debemos elegir laboratorios acreditados bajo ISO/IEC 17025 es por el reconocimiento que reciben por parte de un ente externo. Aquí, la propia definición de acreditación puede ayudarnos a entender la importancia de este punto. La norma de vocabulario asociada, ISO/IEC 17000:2020, la describe como:

 “atestación de tercera parte relativa a un organismo de evaluación de la conformidad que manifiesta la demostración formal de su competencia, su imparcialidad y su operación coherente al llevar a cabo actividades específicas de evaluación de la conformidad.”

En español llano, una acreditación es el reconocimiento por parte de un organismo competente de que las actividades del laboratorio se realizan de manera coherente, que este tiene la competencia adecuada (personal, equipos, métodos) y que es imparcial. Es decir, que no solo su Sistema de Gestión de la Calidad funciona de manera adecuada, sino que (además) es competente en lo que hace. Esto lo diferencia de una certificación. Recordemos que la norma ISO/IEC 17025 es acreditable y no certificable. El organismo acreditador (cada país suele tener el suyo) avala la actividad del laboratorio, lo que genera confianza en sus servicios.

 

2 – Estandarización

Los laboratorios que funcionan bajo un esquema de acreditación trabajan de manera estándar. La forma de evaluar su desempeño, su capacidad para prestar determinado servicio, se puede cuantificar. Esto nos permite comparar un laboratorio con el otro de manera objetiva. Supongamos que tenemos que escoger entre dos laboratorios que prestan servicios similares. Si ambos son acreditados, tenemos acceso público a la información del alcance del laboratorio. Por ejemplo, podemos comparar la incertidumbre de medida mínima de cada uno y elegir el que menor incertidumbre posea. O, sí ambos cubren las especificaciones, podemos escoger el que mejor precio tenga, el que mejor servicio nos brinde o el que se encuentre más próximo. Tenemos la información necesaria para elegir el que más nos convenga.

 

3 – Imparcialidad

Uno de los pilares del funcionamiento de un laboratorio acreditado es la imparcialidad. Es decir, que funciona libre de presiones e influencias, tanto externas como internas. Uno muchas veces no dimensiona la importancia de este punto, pero la norma es muy estricta en este sentido. El organismo acreditador hace foco sobre este punto, garantizando que el laboratorio tome las medidas adecuadas para reducir al mínimo el riesgo de imparcialidad.

  

4 – Confidencialidad

El otro pilar que “sostiene” la operación de un laboratorio acreditado es la confidencialidad. Cuando entregamos a un laboratorio un instrumento a calibrar, una muestra a ensayar, o cualquier detalle adicional sobre nuestros procesos, estamos dándole temporalmente bienes e información que nos pertenecen. Cuando lo hacemos, esperamos que esta información solo esté accesible para las personas que corresponda con el fin de que nos realicen un servicio acorde. Pero no queremos que esa información llegue a terceros que nada tienen que ver con el servicio. Al igual que lo que ocurre con la imparcialidad, el organismo acreditador garantiza que el laboratorio toma medidas para evitar violaciones a la confidencialidad.

 

5 – Resultados válidos

Si tuviéramos que resumir cuál es el objetivo de un laboratorio de calibración o ensayos, podríamos decir que es el de entregar resultados válidos. Lo que buscamos de un laboratorio es precisamente eso. Resultados (expresados a través de un certificado de calibración o un informe de ensayo) que nos den información acerca de cómo funcionan nuestros instrumentos o cómo están nuestras muestras. Eso nos permite tomar decisiones dentro de nuestros procesos. Si los resultados que obtenemos son confiables, podremos tomar mejores decisiones. Un laboratorio acreditado nos entrega resultados válidos dentro de su capacidad, ya que puede demostrar (entre otros aspectos) que:

  • Su personal posee la competencia adecuada.
  • El equipamiento y materiales que utilizan son adecuados y trazables metrológicamente. (Esto será tema de otra publicación.)
  • Pueden controlar o estimar la influencia de las condiciones ambientales sobre la calibración o ensayo, y cuantificar esa influencia.
  • Entregan los resultados de manera correcta.

 

Un consejo más:

Muchas empresas evalúan sistemáticamente a sus proveedores críticos (materia prima, transporte, packaging, etc.) pero no así a sus laboratorios. En gran parte porque no definen claramente los requisitos para ellos. Un buen criterio para evaluar a sus laboratorios es la condición de acreditación o no del mismo, lo que (como vimos) asegura el cumplimiento de los requisitos principales que debe garantizar cualquiera de ellos. Seguramente el costo del servicio sea superior al de un laboratorio no acreditado, pero el impacto sobre nuestras decisiones lo vale. Si pudieran cuantificar los costos de la no calidad asociados a malas (o nulas) decisiones tomadas por malos resultados de calibraciones o ensayos, el costo de recurrir o no a laboratorios acreditados dejaría de ser una opción.  

 

Si tienes dudas o precisas asesoramiento en la selección o evaluación de tus proveedores de calibraciones o ensayos, contáctanos.

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